Dos contenedores pequeños para residuos orgánicos; el de papel y cartón, lleno a tope; y el de vidrio, a reventar. Esta es la situación en Beiramar, Perillo. Por supuesto, no está a la vista.
¿De verdad no se puede permitir el Concello de Oleiros poner algún contenedor más para evitar escenas de este tipo?
Pero ya no es sólo cuestión de imagen, sino de salubridad. Como si fuesen pocos los positivos por fecales o cualquier otro tipo de contaminación en riachuelos y playas, a estos casos se suman los residuos que se almacenan sin control en los puntos de recogida de basura, y que son arrastrados por la lluvia, así como los que provienen de las fugas de los alcantarillados.
Todo está así (de mal), pero no se ve. Sólo se percibe cuando huele -a veces y en las proximidades-, o bien lo ponen de manifiesto los análisis de la administración.
Seguiremos insistiendo en que se invierta para que los vecinos tengan un buen servicio.
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